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miércoles, 29 de agosto de 2012

Promesas rotas.

-Cariño, creo que me estoy enamorando y eso me da miedo, porque yo siempre he sido un cabrón.
-No te preocupes, yo no voy a hacerte daño y tú lo sabes, eres tonto si piensas eso de mí.
-Te quiero, y más que tú a mi.
-Flipas, amor. Simplemente, flipas.
-Te prometo que estaré como mínimo junto a ti hasta que acabemos el bachillerato.

Entre esa conversación y el fin de nuestra historia solo hubo un día. Me prometiste años seguros de relación y todo se acabó unas horas después. Yo reconozco que no fui lo mejor que podías tener, que cometí un error y que lo hice mal en una ocasión. Pero tú, tú me habías hecho lo mismo en innumerables ocasiones, y yo estaba cansada de aguantar, y lo sabes.

Deberías haberme perdonado, tal y cómo yo lo había hecho en muchas ocasiones, y tantas de ellas perdoné cosas peores, y eres consciente de que todas ellas las olvidé. Deberías seguir abrazándome en los recreos y no lo haces, y sí, te contaré un secreto: eso me enrabieta. Me hace sentir rabia, y tristeza también, y anhelo, y añoranza, y todas esas cosas que se sienten cuando la persona a la que quieres ya no te mira con un brillo en los ojos.

Después de ese día todo cambió, mi vida, realmente, se puso patas arriba, y es que tú eras la clave del orden de mi corazón. Eras el motivo por el cual yo era feliz, por el que me apetecía ir a clase y sonreír cada mañana. Y todo se fue a la mierda por un error, frente a tantísimos tuyos, pero que no supiste perdonar.

Te quise, y no lo negaré jamás. Eras el niño que más me había impresionado, y es que tienes algo que me encanta. Y todo se acabó. Me sentí mal, me sentí la persona más mierda del mundo por haberte perdido, y es que te quería, de verdad.

Hubo segundas partes, pero nunca llegamos a ser dos, nunca llegué a enamorarte tanto como aquella vez. Y nunca llegamos a ser lo que éramos desde aquel día. Te odié con todas mis fuerzas por no volver a mí, por no perdonarme cuando te pedía disculpas, a pesar de que tú habías jodido todo desde mucho atrás. Aún así, pasabas de mi y nunca volvió a ser lo que era.

Ahora estoy aquí, olvidándote con éxito en ocasiones y con bajones por momentos. No te quiero pedir que vuelvas a mí, pero sería el camino más fácil. Sin embargo, como sabes bien, me encantan los retos, y voy a luchar por olvidarte y dejarte atrás. Total, fuiste mucho, mi primer amor de verdad, pero me queda una vida por delante y no pienso malgastarla en ti, porque es algo ridículo.

Gracias por leerme de nuevo. Y por apoyarme, a esas personas que lo hacen. Se os quiere.

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