"Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo".
Esta definición es la que da la R.A.E.; pero en mi opinión está incompleta. Está incompleta porque la adolescencia no puede definirse en dos simples líneas. Es más, estoy segura de que aunque hoy le dedique este espacio, me dejaré muchos temas sin tratar.
Comencemos diciendo que la adolescencia es una etapa, pero no una etapa cualquiera. Es una etapa de cambios, quizá la más importante en la vida de una persona. Es una etapa de dudas a la vez, y también de decepciones. En la adolescencia comienzan los problemas de verdad. Comenzamos a comernos la cabeza por temas verdaderamente importantes. Sientes que todo el mundo está en tu contra, hasta tu propia familia; sientes que el mundo se echa encima tuya, sientes como la vida se complica de repente, sientes que ya no sirve eso de no estudiar en los exámenes. Te agobias, lloras, rabias, gritas, insultas... haces demasiadas tonterías que no te llevan a puerto fijo.
La adolescencia es un tiempo de miedo, de miedo a no gustar a los demás, a ser rechazado; miedo a no encontrar el famoso don que tenemos todos. También tenemos miedo a quedarnos solos, a ver pasar la vida y que todo se acabe, a que un día nos veamos solos en este mundo tan grande que nos rodea. En definitiva, los adolescentes tenemos miedo hasta a los insectos.
La adolescencia consiste en ser bipolar, en estar súper feliz un día y al siguiente llorar porque ese chico te ha jodido pero bien. Consiste en salir con los amigos y sentirte afortunada, pero llegar a casa y maldecirte mil veces porque tanto tu madre como los problemas se te echan encima sin dejarte respirar.
La adolescencia es una etapa de amor, de romanticismo y de dulzura; pero también de engaños, decepciones y amarguras. Es una etapa en la que puedes ser la princesa de un cuento un día y al día siguiente sentir que se acabó el cuento y no comiste perdices ni fuiste feliz con aquel príncipe azul que resultó ser rana.
Llega también la primera vez. Dudas porque no sabes cuando será el momento, ni con quién, ni como. Te preguntas donde sucederá, si ocurrirá con la persona con la que verdaderamente quieres. No quieres cometer un error, pues quieres que todo sea perfecto y quieres guardar un perfecto recuerdo de ese momento.
Lo siento, lectores. Pero soy adolescente y es una verdadera locura. No diré que ser adolescente es una mierda, porque no es verdad. También tiene sus cosas buenas, como la locura que tienes en el cuerpo a todas horas, esas ganas de gritar como un chiflado al mundo que te amas a ti mismo y que nadie puede contigo. Pero es una locura porque puedes cambiar de estado anímico en sólo un segundo.
Por enésima vez, gracias a todos los lectores. Un saludo.
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sábado, 18 de agosto de 2012
La adolescencia..^^
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viernes, 17 de agosto de 2012
Mis sueños, algo más que retos.
Todos tenemos sueños, y no me refiero a ese tipo de sueños de los que despiertas en el mejor momento. Me refiero a esos sueños por los que te desvives, por los que te levantas cada día con ganas y por los que piensas que no merece la pena tirar la toalla.
Pues eso señores, que todos tenemos ese tipo de sueños; todos soñamos con poseer el corazón de esa persona que nos quita el sueño, todos hemos soñado en alguna ocasión con tener un trabajo que amemos, un trabajo que nos llene y nos mantenga felices mientras lo desempeñamos. Todos hemos soñado alguna vez con hacer algo que nos parece maravilloso, y ese es el tema que trataré hoy.
No voy a escribir sobre los tipos de sueños existentes, ni tampoco sobre los sueños de distintas personas. Voy a escribir sobre los míos, sobre los retos que marcan mi día a día. Los que hacen que mi sudor resbale por mi frente y mis labios dibujen sonrisas al mundo.
Sueño con ser policía, con decorar mi pecho con una placa metálica y decir una vez tras otra eso de "tiene derecho a un abogado..."; quiero escuchar el sonido de los grilletes alrededor de las muñecas de cientos de ladrones, asesinos y otros. Vivo con la ilusión de pisar la Academia de Ávila cada mañana, de despertarme en una de sus camas y decirme a mi misma "lo conseguiste". Quiero tener en mis manos el MAD y estudiarlo como si en ello me fuese la vida. Y lo voy a conseguir.
Sueño también con pisar Italia. Pisar todos y cada uno de sus milímetros, y examinarlos todos ellos. Respirar y distinguir el olor a pasta, a pizza, a Italia, en general. Quiero salir de noche y escuchar los griteríos típicos de la Bella Italia. Sueño con poder parlar el italiano tal y cómo si fuese mi lengua materna. Deseo cada noche poder despertar en Roma, sentir Roma en cada paso que dé. Y sé que Italia está preparándose para cuando llegue, porque llegaré.
También tengo el sueño de bailar bajo la lluvia junto a mi marido. Junto al hombre que me llene de verdad, al que no me haga sufrir ni me haga llorar. Ese hombre que me despierte con el desayuno en la cama y me desperece entre caricias y besos. Que me abrace y sea capaz de parar el tiempo. Quiero bailar bajo la lluvia junto al hombre de mi vida. El padre de mis hijos y el dueño de mi corazón. Y será algo seguro en un futuro.
De ese hombre también sueño con que se aprenda el fragmento de la vida es bella, y que me despierte un día por sorpresa gritándome "Buenos días, princesa. Hoy he soñado contigo, llevabas ese vestido rosa que tanto me gusta. Pienso en ti, princesa. Siempre pienso en ti". Y que consiga enamorarme cada día más despertándome así.
No pido tanto, pues no pido dinero, ni pido un coche de un millón de euros. No pido llegar a la Luna en un cohete, y tampoco pido ropa de marca todos los días. Soy romántica y sólo pido ser feliz en familia, con los míos. No pido un chico rico que me recoja en Ferrari cada día, me conformo con un chico de barrio que me quiera por mi interior y me haga sentir la más afortunada con palabras. No pido ser presidenta del gobierno, sólo quiero llegar a policía, ser mileurista y poder escribir de vez en cuando, porque es lo que me hace feliz.
Por enésima vez, gracias a todos los que me leen. Gracias a Virginia, a Irene, a Lara..a todos, en general.
Pues eso señores, que todos tenemos ese tipo de sueños; todos soñamos con poseer el corazón de esa persona que nos quita el sueño, todos hemos soñado en alguna ocasión con tener un trabajo que amemos, un trabajo que nos llene y nos mantenga felices mientras lo desempeñamos. Todos hemos soñado alguna vez con hacer algo que nos parece maravilloso, y ese es el tema que trataré hoy.
No voy a escribir sobre los tipos de sueños existentes, ni tampoco sobre los sueños de distintas personas. Voy a escribir sobre los míos, sobre los retos que marcan mi día a día. Los que hacen que mi sudor resbale por mi frente y mis labios dibujen sonrisas al mundo.
Sueño con ser policía, con decorar mi pecho con una placa metálica y decir una vez tras otra eso de "tiene derecho a un abogado..."; quiero escuchar el sonido de los grilletes alrededor de las muñecas de cientos de ladrones, asesinos y otros. Vivo con la ilusión de pisar la Academia de Ávila cada mañana, de despertarme en una de sus camas y decirme a mi misma "lo conseguiste". Quiero tener en mis manos el MAD y estudiarlo como si en ello me fuese la vida. Y lo voy a conseguir.
Sueño también con pisar Italia. Pisar todos y cada uno de sus milímetros, y examinarlos todos ellos. Respirar y distinguir el olor a pasta, a pizza, a Italia, en general. Quiero salir de noche y escuchar los griteríos típicos de la Bella Italia. Sueño con poder parlar el italiano tal y cómo si fuese mi lengua materna. Deseo cada noche poder despertar en Roma, sentir Roma en cada paso que dé. Y sé que Italia está preparándose para cuando llegue, porque llegaré.
También tengo el sueño de bailar bajo la lluvia junto a mi marido. Junto al hombre que me llene de verdad, al que no me haga sufrir ni me haga llorar. Ese hombre que me despierte con el desayuno en la cama y me desperece entre caricias y besos. Que me abrace y sea capaz de parar el tiempo. Quiero bailar bajo la lluvia junto al hombre de mi vida. El padre de mis hijos y el dueño de mi corazón. Y será algo seguro en un futuro.
De ese hombre también sueño con que se aprenda el fragmento de la vida es bella, y que me despierte un día por sorpresa gritándome "Buenos días, princesa. Hoy he soñado contigo, llevabas ese vestido rosa que tanto me gusta. Pienso en ti, princesa. Siempre pienso en ti". Y que consiga enamorarme cada día más despertándome así.
No pido tanto, pues no pido dinero, ni pido un coche de un millón de euros. No pido llegar a la Luna en un cohete, y tampoco pido ropa de marca todos los días. Soy romántica y sólo pido ser feliz en familia, con los míos. No pido un chico rico que me recoja en Ferrari cada día, me conformo con un chico de barrio que me quiera por mi interior y me haga sentir la más afortunada con palabras. No pido ser presidenta del gobierno, sólo quiero llegar a policía, ser mileurista y poder escribir de vez en cuando, porque es lo que me hace feliz.
Por enésima vez, gracias a todos los que me leen. Gracias a Virginia, a Irene, a Lara..a todos, en general.
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miércoles, 15 de agosto de 2012
No sé si será la sangre, pero amo a los míos.
Dicen que la sangre tira, y quizá sea verdad, solo sé que amo a mi familia y no sé qué haría sin ellos.
Cada día me levanto y veo la sonrisa de mi madre, la mujer que me trajo al mundo, la que más me quiere en este mundo y la que moriría por mi. Quizá nunca le he dicho lo mucho que la quiero, pero estoy segura de que ella lo sabe, y también sabe que daría todo por ella, que el día que ella me falte no podré ser feliz, que me faltará la mitad de mi corazón y que miraré las estrellas pensando en lo feas que son comparadas con la cara de mi madre.
Cada día me levanto con los consejos de mis hermanas, las que se preocupan por mí como si fuesen mis madres. Si suspendo, sus regaños me hacen estudiar; si sufro, sufren por mí, y si río, son felices porque ven a su hermana pequeña radiante de alegría. No sé por qué, ni tampoco cómo, pero con el paso de los años, se han convertido en el mayor apoyo que tengo, y ahora más, en esta época de cambios y dudas, en la que ellas se han convertido en mi gran apoyo, en el hombro en el que llorar cuando todo sale mal, cuando los amigos me fallan y los amores me engañan. En fin, que ellas son mis hermanas y no las cambiaría ni por todo el oro del mundo, porque son superiores a ello.
Cada día me levanto con las bromas de mis cuñados, algo más que bromas, porque son indispensables en mi día a día, me sacan miles de sonrisas en esos momentos depresivos y me hacen mirar adelante. Son algo más que cuñados, son hermanos mayores que llevan preocupándose por mí desde que me conocen. Debo agradecérselo día a día, pero mi orgullo no me lo permite. Aún así, se lo agradeceré con hechos, porque las palabras se las lleva el viento; les demostraré que me importan, no les defraudaré y haré que se sientan orgullosos de aquella pequeña a la que conocieron hace tiempo.
Cada día me levanto con el recuerdo de un padre tan grande que lo siento en lo más profundo de mi corazón. Hasta ahora no había hablado del tema, pero le quiero, le añoro y sé que dónde esté, él siente lo mismo que yo. Éramos inseparables, dos personas tan parecidas que compartían mucho más que una relación entre padre e hija. Sin embargo, debo poner en duda la justicia de Dios por haberse llevado lo que yo más quería en este mundo. Mi padre era mi vida, el verdadero hombre de mi vida, el que me amaba de verdad. Debo poner en duda la justicia de Dios porque mi padre era feliz a mi lado, porque no considero que yo me merezca tener que mirar una foto para recordar a mi padre. No me merezco tener que pasar sus cumpleaños en silencio, sin poder felicitarle, sin darle un beso, un abrazo... Sin poder ni siquiera escichar su voz. Daría todo por poder escuchar sus miles de tipos de risas...esa risa graciosa que tenía, aquella otra que era nerviosa, o la que tenía cuando había tensión... No me merezco sentirme hecha una mierda porque pienso que yo podría haber evitado la muerte de mi padre, porque quizá, si hubiese evitado que fumase, lo habría evitado...NO ME MEREZCO VIVIR SIN ÉL.
Por último, un mensaje a mi abuelo: TE QUIERO, ABUELO. TE QUIERO. Gracias por haberte comportado como un padre durante un año. En serio, te echo de menos. TE QUIERO.
Gracias a los lectores.
Te quiero, papá.
Cada día me levanto y veo la sonrisa de mi madre, la mujer que me trajo al mundo, la que más me quiere en este mundo y la que moriría por mi. Quizá nunca le he dicho lo mucho que la quiero, pero estoy segura de que ella lo sabe, y también sabe que daría todo por ella, que el día que ella me falte no podré ser feliz, que me faltará la mitad de mi corazón y que miraré las estrellas pensando en lo feas que son comparadas con la cara de mi madre.
Cada día me levanto con los consejos de mis hermanas, las que se preocupan por mí como si fuesen mis madres. Si suspendo, sus regaños me hacen estudiar; si sufro, sufren por mí, y si río, son felices porque ven a su hermana pequeña radiante de alegría. No sé por qué, ni tampoco cómo, pero con el paso de los años, se han convertido en el mayor apoyo que tengo, y ahora más, en esta época de cambios y dudas, en la que ellas se han convertido en mi gran apoyo, en el hombro en el que llorar cuando todo sale mal, cuando los amigos me fallan y los amores me engañan. En fin, que ellas son mis hermanas y no las cambiaría ni por todo el oro del mundo, porque son superiores a ello.
Cada día me levanto con las bromas de mis cuñados, algo más que bromas, porque son indispensables en mi día a día, me sacan miles de sonrisas en esos momentos depresivos y me hacen mirar adelante. Son algo más que cuñados, son hermanos mayores que llevan preocupándose por mí desde que me conocen. Debo agradecérselo día a día, pero mi orgullo no me lo permite. Aún así, se lo agradeceré con hechos, porque las palabras se las lleva el viento; les demostraré que me importan, no les defraudaré y haré que se sientan orgullosos de aquella pequeña a la que conocieron hace tiempo.
Cada día me levanto con el recuerdo de un padre tan grande que lo siento en lo más profundo de mi corazón. Hasta ahora no había hablado del tema, pero le quiero, le añoro y sé que dónde esté, él siente lo mismo que yo. Éramos inseparables, dos personas tan parecidas que compartían mucho más que una relación entre padre e hija. Sin embargo, debo poner en duda la justicia de Dios por haberse llevado lo que yo más quería en este mundo. Mi padre era mi vida, el verdadero hombre de mi vida, el que me amaba de verdad. Debo poner en duda la justicia de Dios porque mi padre era feliz a mi lado, porque no considero que yo me merezca tener que mirar una foto para recordar a mi padre. No me merezco tener que pasar sus cumpleaños en silencio, sin poder felicitarle, sin darle un beso, un abrazo... Sin poder ni siquiera escichar su voz. Daría todo por poder escuchar sus miles de tipos de risas...esa risa graciosa que tenía, aquella otra que era nerviosa, o la que tenía cuando había tensión... No me merezco sentirme hecha una mierda porque pienso que yo podría haber evitado la muerte de mi padre, porque quizá, si hubiese evitado que fumase, lo habría evitado...NO ME MEREZCO VIVIR SIN ÉL.
Por último, un mensaje a mi abuelo: TE QUIERO, ABUELO. TE QUIERO. Gracias por haberte comportado como un padre durante un año. En serio, te echo de menos. TE QUIERO.
Gracias a los lectores.
Te quiero, papá.
lunes, 13 de agosto de 2012
Amigos...simplemente gracias por existir.
Escribo mis palabras sentada en el colchón, mientras recuerdo esta tarde y pienso en lo bonito que sería el mundo si sólo hubiese momentos como los vividos hoy. Para comenzar, doy gracias a esas personitas que me han hecho olvidarme por un día de los problemas. Gracias de verdad.
A pesar de que tengo cada centímetro de mi piel rojo y me escuece demasiado, esta tarde ha sido perfecta. Pensé que iba a ser mucho peor, y es que me he dado cuenta de que no hacen falta muchos para pasar un buen rato.
Entre risas y bromas iba avanzando el día, la piscina iba llenándose y nosotros solo nos preocupábamos por reír y reír como locos. Puede ser que no seamos los más guapos y tampoco los más listos, pero somos nosotros, y con eso, me basta. Puede ser que no nos llevemos tan bien siempre como hoy, pero somos nosotros, y con eso, me basta.
He aprendido a valorar algo que no se ve y tampoco se toca. Algo que, por mucho tiempo que pase, nunca se marchita. Algo que por muchas veces que te caigas, siempre te da fuerza para levantarte y para decir "aquí estoy yo y soportaré lo que venga". Algo que nunca te decepciona, nunca te traiciona y nunca te hace llorar de tristeza. Algo que puede ser fingido, pero que tiene un valor enorme. Algo llamado AMISTAD.
La amistad. Algo de lo que todos hablan pero muy pocos sienten, todos queremos un amigo verdadero pero muy pocos somos capaces de serlo. Todos queremos una persona que te haga reír hasta que te duela la tripa y sin embargo, no puedas parar; pero muy pocos son capaces de conseguir esa reacción en otra persona. Todos queremos una persona que te diga todo con una mirada, que te transmita seguridad en los peores momentos y alegría cuando las lágrimas te tapen la mirada.
Hoy puedo decir que me siento realmente bien, que he reído, he jugado y ante todo, he sido feliz. Sentirme querida ha hecho que me sintiese alguien feliz, alguien a la que quieren. No puedo decir que todos los que han ido hoy sean igual de importantes en mi vida, así que, para acabar, debo agradecérselo sobre todo a Irene Antón y a Sergio Choy.
Un beso a todos y gracias!
A pesar de que tengo cada centímetro de mi piel rojo y me escuece demasiado, esta tarde ha sido perfecta. Pensé que iba a ser mucho peor, y es que me he dado cuenta de que no hacen falta muchos para pasar un buen rato.
Entre risas y bromas iba avanzando el día, la piscina iba llenándose y nosotros solo nos preocupábamos por reír y reír como locos. Puede ser que no seamos los más guapos y tampoco los más listos, pero somos nosotros, y con eso, me basta. Puede ser que no nos llevemos tan bien siempre como hoy, pero somos nosotros, y con eso, me basta.
He aprendido a valorar algo que no se ve y tampoco se toca. Algo que, por mucho tiempo que pase, nunca se marchita. Algo que por muchas veces que te caigas, siempre te da fuerza para levantarte y para decir "aquí estoy yo y soportaré lo que venga". Algo que nunca te decepciona, nunca te traiciona y nunca te hace llorar de tristeza. Algo que puede ser fingido, pero que tiene un valor enorme. Algo llamado AMISTAD.
La amistad. Algo de lo que todos hablan pero muy pocos sienten, todos queremos un amigo verdadero pero muy pocos somos capaces de serlo. Todos queremos una persona que te haga reír hasta que te duela la tripa y sin embargo, no puedas parar; pero muy pocos son capaces de conseguir esa reacción en otra persona. Todos queremos una persona que te diga todo con una mirada, que te transmita seguridad en los peores momentos y alegría cuando las lágrimas te tapen la mirada.
Hoy puedo decir que me siento realmente bien, que he reído, he jugado y ante todo, he sido feliz. Sentirme querida ha hecho que me sintiese alguien feliz, alguien a la que quieren. No puedo decir que todos los que han ido hoy sean igual de importantes en mi vida, así que, para acabar, debo agradecérselo sobre todo a Irene Antón y a Sergio Choy.
Un beso a todos y gracias!
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Sólo te pido que me olvides. M.
No puedo pedirte que me hagas feliz, tal vez porque no serías capaz de hacer feliz ni a un peluche. Tampoco puedo pedirte tal cosa porque nunca serás el príncipe que merecemos las mujeres. Y por último, no puedo pedirte que me hagas feliz porque lo has intentado tantas veces que me has demostrado que una más solo me serviría para hacerme más daño y echarte más de menos cuando no estuvieses conmigo.
No puedo pedirte que me quieras, porque en estos dos años me has hecho ver que solo te quieres a ti mismo. Has hecho daño a los que me quieren, pero sobre todo me has hecho daño a mí, y, sinceramente, no quiero seguir engañándome pensando que quizá algún día, me quieras como me merezco y madures hasta el punto de querer a alguien, y es que eso no es cuestión de madurez, pues un niño de cinco años tiene más sentimientos que tú.
No puedo pedirte que me prometas un siempre juntos, ni tampoco puedo pedirte que me prometas un esto es eterno, por la sencilla razón de que ya son muchas las veces que me lo has prometido, que una vez más no cambiaría el daño que me has hecho, ni tampoco cambiaría mi idea sobre ti, que eres un mentiroso y un crío que solo sabe jugar con las chicas.
No puedo pedirte que dejes de jugar conmigo, por la sencilla razón de que en estos dos años que te conozco, no has parado de hacerlo, y a estas alturas, es algo que se ha convertido en una costumbre para ti. Tampoco puedo pedirte eso porque pienso que las malas personas necesitan jugar con los que le quieren de verdad. Simplemente, te prometo mostrar indiferencia hacia ti, hacia tus sucias palabras y hacia el daño que me intentes hacer.
No puedo pedirte que me pidas perdón, porque tu boca ha pronunciado tantas veces esa palabra que para mí, ha perdido todo el valor que tuvo la primera vez que me lo dijiste. Además, tampoco te serviría de mucho, porque no te perdonaría, una vez más no.
No puedo pedirte que cambies por mí, porque sé que no lo harás, ya que no lo haces ni por ti. Quizá, dentro de un tiempo, me dirás que te has quedado solo y que ya nadie te quiere ni nadie te cree. También me dirás probablemente que te arrepientes y que necesitas que vuelva a tu vida, pero estoy segura de que en esos tiempos seré feliz sin ti, otra persona ocupará un lugar más grande en mi corazón que el que tú has dejado hace nada. No te necesitaré ni te echaré de menos, porque pienso recordarte, claro que sí, pero te recordaré como el niñato que me hizo daño, el que me engañó y el que no debí haber perdonado tantísimas veces. Oiré tu nombre y sonreiré por haberte apartado de mi vida, tarde, pero mejor que nunca.
No puedo pedirte que seas desgraciado sin mí, y es que hay muchas razones por las que no puedo pedírtelo...La primera es que sé que mis palabras, mis lágrimas y mi dolor no te causa la más mínima reacción, sé que te encanta hacerme daño. Tampoco puedo pedirte eso porque no soy tan mala como tú, no soy capaz de desearte ningún mal por el simple hecho de que te odio tanto, que no puedo ser como tú.
No puedo pedirte que no vuelvas a mi vida, porque sé que volverás, tarde o temprano, pero volverás. Solo sé que yo seré lo bastante fuerte como para rechazarte, lo bastante feliz como para decirte que te vayas, que no te quiero y que odio es lo único que te tengo.
No puedo pedirte que dejes de insultarme a las espaldas, porque sé que no dejarás de hacerlo, pero cuando me entere, reiré alocadamente pensando en lo cobarde que eres al decirlo a la espalda, en lo poquita cosa que eres comparado conmigo y en lo mucho que pierdes dejándome ir.
Sin embargo, puedo pedirte muchas cosas, puedo pedirte que seas feliz y que dejes de hacer daño a los que te quieren, porque solo ellos responderán por ti en momentos malos. Te pido que dejes de jugar con los sentimientos de la mujer que te dio la vida, por la simple razón de que ella te quiere, y sabe que no eres perfecto, pero te acepta tal y como eres. Deja de hacerla infeliz. Te pido que encuentres a una persona que te haga verdaderamente un hombre, que te haga cambiar, porque yo lo he intentado mil veces y eres tan cabrón que ni te inmutabas en mostrar un mínimo cambio. Te pido que des todo por una chica, y no la engañes con otras, porque entiendo perfectamente lo que se siente cuando tú te vas con otras chicas. Te pido, también, que seas feliz sin dañar a los demás, que te dediques a tocar la guitarra como sabes, porque tienes talento, pero no hagas daño a aquellos que se preocupen por ti. Te pido por último que no digas más mentiras, porque tu reputación cae cada vez que no dices la verdad; y te pido que estudies, porque me importas y sé que tú vales para ello.
Debo confesar que, escribiendo esta entrada, me he derrumbado en varias ocasiones, porque han sido dos años intensos de los que me despido en una simple entrada. No puedo negar que te amo, no puedo negar que te amé y tampoco puedo negar que me costará olvidarte. Pero debo decirte también que ahora empezaré una etapa de hacer caso a la cabeza, haré caso a la razón hasta que te olvide completamente.
Adiós, capullo. Te quise, te amo y te amaré, pero ante todo, en un tiempo, te olvidaré. Se acabó eso de sufrir por ti.
No puedo pedirte que me quieras, porque en estos dos años me has hecho ver que solo te quieres a ti mismo. Has hecho daño a los que me quieren, pero sobre todo me has hecho daño a mí, y, sinceramente, no quiero seguir engañándome pensando que quizá algún día, me quieras como me merezco y madures hasta el punto de querer a alguien, y es que eso no es cuestión de madurez, pues un niño de cinco años tiene más sentimientos que tú.
No puedo pedirte que me prometas un siempre juntos, ni tampoco puedo pedirte que me prometas un esto es eterno, por la sencilla razón de que ya son muchas las veces que me lo has prometido, que una vez más no cambiaría el daño que me has hecho, ni tampoco cambiaría mi idea sobre ti, que eres un mentiroso y un crío que solo sabe jugar con las chicas.
No puedo pedirte que dejes de jugar conmigo, por la sencilla razón de que en estos dos años que te conozco, no has parado de hacerlo, y a estas alturas, es algo que se ha convertido en una costumbre para ti. Tampoco puedo pedirte eso porque pienso que las malas personas necesitan jugar con los que le quieren de verdad. Simplemente, te prometo mostrar indiferencia hacia ti, hacia tus sucias palabras y hacia el daño que me intentes hacer.
No puedo pedirte que me pidas perdón, porque tu boca ha pronunciado tantas veces esa palabra que para mí, ha perdido todo el valor que tuvo la primera vez que me lo dijiste. Además, tampoco te serviría de mucho, porque no te perdonaría, una vez más no.
No puedo pedirte que cambies por mí, porque sé que no lo harás, ya que no lo haces ni por ti. Quizá, dentro de un tiempo, me dirás que te has quedado solo y que ya nadie te quiere ni nadie te cree. También me dirás probablemente que te arrepientes y que necesitas que vuelva a tu vida, pero estoy segura de que en esos tiempos seré feliz sin ti, otra persona ocupará un lugar más grande en mi corazón que el que tú has dejado hace nada. No te necesitaré ni te echaré de menos, porque pienso recordarte, claro que sí, pero te recordaré como el niñato que me hizo daño, el que me engañó y el que no debí haber perdonado tantísimas veces. Oiré tu nombre y sonreiré por haberte apartado de mi vida, tarde, pero mejor que nunca.
No puedo pedirte que seas desgraciado sin mí, y es que hay muchas razones por las que no puedo pedírtelo...La primera es que sé que mis palabras, mis lágrimas y mi dolor no te causa la más mínima reacción, sé que te encanta hacerme daño. Tampoco puedo pedirte eso porque no soy tan mala como tú, no soy capaz de desearte ningún mal por el simple hecho de que te odio tanto, que no puedo ser como tú.
No puedo pedirte que no vuelvas a mi vida, porque sé que volverás, tarde o temprano, pero volverás. Solo sé que yo seré lo bastante fuerte como para rechazarte, lo bastante feliz como para decirte que te vayas, que no te quiero y que odio es lo único que te tengo.
No puedo pedirte que dejes de insultarme a las espaldas, porque sé que no dejarás de hacerlo, pero cuando me entere, reiré alocadamente pensando en lo cobarde que eres al decirlo a la espalda, en lo poquita cosa que eres comparado conmigo y en lo mucho que pierdes dejándome ir.
Sin embargo, puedo pedirte muchas cosas, puedo pedirte que seas feliz y que dejes de hacer daño a los que te quieren, porque solo ellos responderán por ti en momentos malos. Te pido que dejes de jugar con los sentimientos de la mujer que te dio la vida, por la simple razón de que ella te quiere, y sabe que no eres perfecto, pero te acepta tal y como eres. Deja de hacerla infeliz. Te pido que encuentres a una persona que te haga verdaderamente un hombre, que te haga cambiar, porque yo lo he intentado mil veces y eres tan cabrón que ni te inmutabas en mostrar un mínimo cambio. Te pido que des todo por una chica, y no la engañes con otras, porque entiendo perfectamente lo que se siente cuando tú te vas con otras chicas. Te pido, también, que seas feliz sin dañar a los demás, que te dediques a tocar la guitarra como sabes, porque tienes talento, pero no hagas daño a aquellos que se preocupen por ti. Te pido por último que no digas más mentiras, porque tu reputación cae cada vez que no dices la verdad; y te pido que estudies, porque me importas y sé que tú vales para ello.
Debo confesar que, escribiendo esta entrada, me he derrumbado en varias ocasiones, porque han sido dos años intensos de los que me despido en una simple entrada. No puedo negar que te amo, no puedo negar que te amé y tampoco puedo negar que me costará olvidarte. Pero debo decirte también que ahora empezaré una etapa de hacer caso a la cabeza, haré caso a la razón hasta que te olvide completamente.
Adiós, capullo. Te quise, te amo y te amaré, pero ante todo, en un tiempo, te olvidaré. Se acabó eso de sufrir por ti.
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sábado, 11 de agosto de 2012
Mis comienzos.
Todo comenzó un 13 de Julio de 1998. A las 10:30, un pequeño bichillo lloraba sin cesar en la Paz, tenía la cara rojísima y no paraba de hacer muecas y de tener calambres...a partir de ese momento, se quedó con el apodo de "La Calambres", pero, en realidad, su verdadero nombre era Carla.
Pasaba el tiempo y aquella criatura que ahora escribe estas líneas iba creciendo, iba dando sus primeros pasos, sus primeras palabras y se iba creando su personalidad.
Aquella niña era feliz, no tenía preocupaciones, reía sin parar y no era demasiado sociable con los desconocidos, pero en casa era un auténtico diablo, un payasito que no tenía fin.
Pero la verdadera felicidad llegó cuando comenzó el colegio, pues no había ido a la guardería y aquello era algo completamente nuevo para ella. Comenzó a tener amiguitos y se lo pasaba bien, todo era genial, no había tristeza ni malos ratos.
Quien lea esta entrada, pensará y se preguntará por qué escribo en tercera persona sobre mi misma, y les contesto que porque aquellos tiempos son tan lejanos para mí que no me reconozco, no sé en que punto del camino comencé a cambiar, o mejor dicho, las cosas comenzaron a empeorar, pero sé que mi vida ahora es completamente distinta a como era hace años.
Quizá maduré y haya ventajas y consecuencias, pero hago una comparación, y tengo que parar del dolor que me causa pensar en todo lo que he perdido. Siempre deseé ser mayor, y ahora me arrepiento de todo lo que no hice cuando era pequeña y que ya no puedo hacer por ser mayor.
Simplemente sé que no puedo volver a aquella etapa de mi vida, pero que lo echo de menos demasiado, no quiero seguir estudiando porque antes jugaba, no quiero seguir llorando porque antes reía, no quiero ser mayor porque antes era pequeña, en definitiva.
No, en aquellos tiempos tampoco sufría por chicos, y no sufría tampoco por el miedo a perder amigos, ni por decepciones tan grandes que te hacen llorar...en fin, no sufría por nada que no fuera un juego, unas vacaciones o una merienda.
Supongo que no puedo hacer nada que no sea echarlo de menos y tener la esperanza de que lleguen tiempos mejores.
Un saludo a todos, y gracias por leer mis palabras.
Pasaba el tiempo y aquella criatura que ahora escribe estas líneas iba creciendo, iba dando sus primeros pasos, sus primeras palabras y se iba creando su personalidad.
Aquella niña era feliz, no tenía preocupaciones, reía sin parar y no era demasiado sociable con los desconocidos, pero en casa era un auténtico diablo, un payasito que no tenía fin.
Pero la verdadera felicidad llegó cuando comenzó el colegio, pues no había ido a la guardería y aquello era algo completamente nuevo para ella. Comenzó a tener amiguitos y se lo pasaba bien, todo era genial, no había tristeza ni malos ratos.
Quien lea esta entrada, pensará y se preguntará por qué escribo en tercera persona sobre mi misma, y les contesto que porque aquellos tiempos son tan lejanos para mí que no me reconozco, no sé en que punto del camino comencé a cambiar, o mejor dicho, las cosas comenzaron a empeorar, pero sé que mi vida ahora es completamente distinta a como era hace años.
Quizá maduré y haya ventajas y consecuencias, pero hago una comparación, y tengo que parar del dolor que me causa pensar en todo lo que he perdido. Siempre deseé ser mayor, y ahora me arrepiento de todo lo que no hice cuando era pequeña y que ya no puedo hacer por ser mayor.
Simplemente sé que no puedo volver a aquella etapa de mi vida, pero que lo echo de menos demasiado, no quiero seguir estudiando porque antes jugaba, no quiero seguir llorando porque antes reía, no quiero ser mayor porque antes era pequeña, en definitiva.
No, en aquellos tiempos tampoco sufría por chicos, y no sufría tampoco por el miedo a perder amigos, ni por decepciones tan grandes que te hacen llorar...en fin, no sufría por nada que no fuera un juego, unas vacaciones o una merienda.
Supongo que no puedo hacer nada que no sea echarlo de menos y tener la esperanza de que lleguen tiempos mejores.
Un saludo a todos, y gracias por leer mis palabras.
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