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sábado, 18 de agosto de 2012

La adolescencia..^^

"Edad que sucede a la niñez y que transcurre desde la pubertad hasta el completo desarrollo del organismo".

Esta definición es la que da la R.A.E.; pero en mi opinión está incompleta. Está incompleta porque la adolescencia no puede definirse en dos simples líneas. Es más, estoy segura de que aunque hoy le dedique este espacio, me dejaré muchos temas sin tratar.

Comencemos diciendo que la adolescencia es una etapa, pero no una etapa cualquiera. Es una etapa de cambios, quizá la más importante en la vida de una persona. Es una etapa de dudas a la vez, y también de decepciones. En la adolescencia comienzan los problemas de verdad. Comenzamos a comernos la cabeza por temas verdaderamente importantes. Sientes que todo el mundo está en tu contra, hasta tu propia familia; sientes que el mundo se echa encima tuya, sientes como la vida se complica de repente, sientes que ya no sirve eso de no estudiar en los exámenes. Te agobias, lloras, rabias, gritas, insultas... haces demasiadas tonterías que no te llevan a puerto fijo.

La adolescencia es un tiempo de miedo, de miedo a no gustar a los demás, a ser rechazado; miedo a no encontrar el famoso don que tenemos todos. También tenemos miedo a quedarnos solos, a ver pasar la vida y que todo se acabe, a que un día nos veamos solos en este mundo tan grande que nos rodea. En definitiva, los adolescentes tenemos miedo hasta a los insectos.

La adolescencia consiste en ser bipolar, en estar súper feliz un día y al siguiente llorar porque ese chico te ha jodido pero bien. Consiste en salir con los amigos y sentirte afortunada, pero llegar a casa y maldecirte mil veces porque tanto tu madre como los problemas se te echan encima sin dejarte respirar.

La adolescencia es una etapa de amor, de romanticismo y de dulzura; pero también de engaños, decepciones y amarguras. Es una etapa en la que puedes ser la princesa de un cuento un día y al día siguiente sentir que se acabó el cuento y no comiste perdices ni fuiste feliz con aquel príncipe azul que resultó ser rana.

Llega también la primera vez. Dudas porque no sabes cuando será el momento, ni con quién, ni como. Te preguntas donde sucederá, si ocurrirá con la persona con la que verdaderamente quieres. No quieres cometer un error, pues quieres que todo sea perfecto y quieres guardar un perfecto recuerdo de ese momento.

Lo siento, lectores. Pero soy adolescente y es una verdadera locura. No diré que ser adolescente es una mierda, porque no es verdad. También tiene sus cosas buenas, como la locura que tienes en el cuerpo a todas horas, esas ganas de gritar como un chiflado al mundo que te amas a ti mismo y que nadie puede contigo. Pero es una locura porque puedes cambiar de estado anímico en sólo un segundo.

Por enésima vez, gracias a todos los lectores. Un saludo.

viernes, 17 de agosto de 2012

Mis sueños, algo más que retos.

Todos tenemos sueños, y no me refiero a ese tipo de sueños de los que despiertas en el mejor momento. Me refiero a esos sueños por los que te desvives, por los que te levantas cada día con ganas y por los que piensas que no merece la pena tirar la toalla.

Pues eso señores, que todos tenemos ese tipo de sueños; todos soñamos con poseer el corazón de esa persona que nos quita el sueño, todos hemos soñado en alguna ocasión con tener un trabajo que amemos, un trabajo que nos llene y nos mantenga felices mientras lo desempeñamos. Todos hemos soñado alguna vez con hacer algo que nos parece maravilloso, y ese es el tema que trataré hoy.

No voy a escribir sobre los tipos de sueños existentes, ni tampoco sobre los sueños de distintas personas. Voy a escribir sobre los míos, sobre los retos que marcan mi día a día. Los que hacen que mi sudor resbale por mi frente y mis labios dibujen sonrisas al mundo.

Sueño con ser policía, con decorar mi pecho con una placa metálica y decir una vez tras otra eso de "tiene derecho a un abogado..."; quiero escuchar el sonido de los grilletes alrededor de las muñecas de cientos de ladrones, asesinos y otros. Vivo con la ilusión de pisar la Academia de Ávila cada mañana, de despertarme en una de sus camas y decirme a mi misma "lo conseguiste". Quiero tener en mis manos el MAD y estudiarlo como si en ello me fuese la vida. Y lo voy a conseguir.

Sueño también con pisar Italia. Pisar todos y cada uno de sus milímetros, y examinarlos todos ellos. Respirar y distinguir el olor a pasta, a pizza, a Italia, en general. Quiero salir de noche y escuchar los griteríos típicos de la Bella Italia. Sueño con poder parlar el italiano tal y cómo si fuese mi lengua materna. Deseo cada noche poder despertar en Roma, sentir Roma en cada paso que dé. Y sé que Italia está preparándose para cuando llegue, porque llegaré.

También tengo el sueño de bailar bajo la lluvia junto a mi marido. Junto al hombre que me llene de verdad, al que no me haga sufrir ni me haga llorar. Ese hombre que me despierte con el desayuno en la cama y me desperece entre caricias y besos. Que me abrace y sea capaz de parar el tiempo. Quiero bailar bajo la lluvia junto al hombre de mi vida. El padre de mis hijos y el dueño de mi corazón. Y será algo seguro en un futuro.

De ese hombre también sueño con que se aprenda el fragmento de la vida es bella, y que me despierte un día por sorpresa gritándome "Buenos días, princesa. Hoy he soñado contigo, llevabas ese vestido rosa que tanto me gusta. Pienso en ti, princesa. Siempre pienso en ti". Y que consiga enamorarme cada día más despertándome así.

No pido tanto, pues no pido dinero, ni pido un coche de un millón de euros. No pido llegar a la Luna en un cohete, y tampoco pido ropa de marca todos los días. Soy romántica y sólo pido ser feliz en familia, con los míos. No pido un chico rico que me recoja en Ferrari cada día, me conformo con un chico de barrio que me quiera por mi interior y me haga sentir la más afortunada con palabras. No pido ser presidenta del gobierno, sólo quiero llegar a policía, ser mileurista y poder escribir de vez en cuando, porque es lo que me hace feliz.

Por enésima vez, gracias a todos los que me leen. Gracias a Virginia, a Irene, a Lara..a todos, en general.

lunes, 13 de agosto de 2012

Amigos...simplemente gracias por existir.

Escribo mis palabras sentada en el colchón, mientras recuerdo esta tarde y pienso en lo bonito que sería el mundo si sólo hubiese momentos como los vividos hoy. Para comenzar, doy gracias a esas personitas que me han hecho olvidarme por un día de los problemas. Gracias de verdad.

A pesar de que tengo cada centímetro de mi piel rojo y me escuece demasiado, esta tarde ha sido perfecta. Pensé que iba a ser mucho peor, y es que me he dado cuenta de que no hacen falta muchos para pasar un buen rato.

Entre risas y bromas iba avanzando el día, la piscina iba llenándose y nosotros solo nos preocupábamos por reír y reír como locos. Puede ser que no seamos los más guapos y tampoco los más listos, pero somos nosotros, y con eso, me basta. Puede ser que no nos llevemos tan bien siempre como hoy, pero somos nosotros, y con eso, me basta.

He aprendido a valorar algo que no se ve y tampoco se toca. Algo que, por mucho tiempo que pase, nunca se marchita. Algo que por muchas veces que te caigas, siempre te da fuerza para levantarte y para decir "aquí estoy yo y soportaré lo que venga". Algo que nunca te decepciona, nunca te traiciona y nunca te hace llorar de tristeza. Algo que puede ser fingido, pero que tiene un valor enorme. Algo llamado AMISTAD.

La amistad. Algo de lo que todos hablan pero muy pocos sienten, todos queremos un amigo verdadero pero muy pocos somos capaces de serlo. Todos queremos una persona que te haga reír hasta que te duela la tripa y sin embargo, no puedas parar; pero muy pocos son capaces de conseguir esa reacción en otra persona. Todos queremos una persona que te diga todo con una mirada, que te transmita seguridad en los peores momentos y alegría cuando las lágrimas te tapen la mirada.

Hoy puedo decir que me siento realmente bien, que he reído, he jugado y ante todo, he sido feliz. Sentirme querida ha hecho que me sintiese alguien feliz, alguien a la que quieren. No puedo decir que todos los que han ido hoy sean igual de importantes en mi vida, así que, para acabar, debo agradecérselo sobre todo a Irene Antón y a Sergio Choy.

Un beso a todos y gracias!

sábado, 11 de agosto de 2012

Mis comienzos.

Todo comenzó un 13 de Julio de 1998. A las 10:30, un pequeño bichillo lloraba sin cesar en la Paz, tenía la cara rojísima y no paraba de hacer muecas y de tener calambres...a partir de ese momento, se quedó con el apodo de "La Calambres", pero, en realidad, su verdadero nombre era Carla.

Pasaba el tiempo y aquella criatura que ahora escribe estas líneas iba creciendo, iba dando sus primeros pasos, sus primeras palabras y se iba creando su personalidad.

Aquella niña era feliz, no tenía preocupaciones, reía sin parar y no era demasiado sociable con los desconocidos, pero en casa era un auténtico diablo, un payasito que no tenía fin.

Pero la verdadera felicidad llegó cuando comenzó el colegio, pues no había ido a la guardería y aquello era algo completamente nuevo para ella. Comenzó a tener amiguitos y se lo pasaba bien, todo era genial, no había tristeza ni malos ratos.

Quien lea esta entrada, pensará y se preguntará por qué escribo en tercera persona sobre mi misma, y les contesto que porque aquellos tiempos son tan lejanos para mí que no me reconozco, no sé en que punto del camino comencé a cambiar, o mejor dicho, las cosas comenzaron a empeorar, pero sé que mi vida ahora es completamente distinta a como era hace años.

Quizá maduré y haya ventajas y consecuencias, pero hago una comparación, y tengo que parar del dolor que me causa pensar en todo lo que he perdido. Siempre deseé ser mayor, y ahora me arrepiento de todo lo que no hice cuando era pequeña y que ya no puedo hacer por ser mayor.

Simplemente sé que no puedo volver a aquella etapa de mi vida, pero que lo echo de menos demasiado, no quiero seguir estudiando porque antes jugaba, no quiero seguir llorando porque antes reía, no quiero ser mayor porque antes era pequeña, en definitiva.

No, en aquellos tiempos tampoco sufría por chicos, y no sufría tampoco por el miedo a perder amigos, ni por decepciones tan grandes que te hacen llorar...en fin, no sufría por nada que no fuera un juego, unas vacaciones o una merienda.

Supongo que no puedo hacer nada que no sea echarlo de menos y tener la esperanza de que lleguen tiempos mejores.

Un saludo a todos, y gracias por leer mis palabras.