Ahora mismo, mi cabeza está llena de dudas. No sé si lo estoy haciendo correctamente o si estoy cometiendo el mayor error de mi vida. No estoy segura de que mi corazón funcione como debe, pues siempre hace lo que peor futuro me trae. No quiero arriesgarme, pero tampoco quiero perderle por ir demasiado despacio. No quiero lanzarme a un precipicio a lo loco, pero por supuesto que tampoco quiero perderle por tener demasiado vértigo.
Puedo decir que estoy cagada del miedo, pero también estoy orgullosa de decir que me trata como una verdadera princesa. Sin embargo, aún no puedo meterme en nada serio, porque sigo enamorada del mismo capullo que hace un año y cuatro meses me juró amor eterno. Sí, sigo enamorada de él, soy masoquista quizá, pero como decía, mi corazón está pasando por una etapa rebelde, una etapa demasiado larga y de la que tengo miedo a quedarme atascada.
Puedo afirmar que no me habían tratado así en la vida, y eso me hace desconfiar. Le quiero, por supuesto, pero no sé si como amigo o como el hombre que quiero que me despierte a besos cada mañana. No sé si quiero que él sea el chico que me espere en el altar o el que me lleve hasta él. Y no lo sé por la sencilla razón de que al pensar en otro, se me revuelve el corazón y comienza a latir más deprisa; pero es que, desde hace varios días, con mi chico divertido como le llamo yo, me pasa lo mismo.
Esa diversión, esa forma de hacerme sonreír, de hacer que se evaporen los problemas y hacer que solo quiera que acabe el día para poder hablar con él, todo eso, me hace dudar. Y me hace dudar porque si por mí fuera, ese chico ocuparía el resto de mi vida, le abrazaría cada mañana y me ducharía entre risas, caricias y besos con él. Porque sé que no me hará llorar, sé que con él, puedo ser feliz, sé que me quiere y sé que podríamos ser felices. Sin embargo, el recuerdo de un amor imposible sigue rompiéndome la ilusión cada mañana, el fantasma de un amor imposible que pocas veces me hizo feliz, ese mismo, sigue presente. Y no puedo hacerle daño al chico que me da las buenas noches, porque quiero algo con él, pero ahora no.
En fin, lectores, que amo a un capullo y corro el riesgo de perder a un caballero. Porque definitivamente, mi corazón funciona realmente mal.
Tantas dudas y tan pocas respuestas.Gracias por leerme de nuevo. Un beso.
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sábado, 18 de agosto de 2012
Cientos de dudas.
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miércoles, 15 de agosto de 2012
No sé si será la sangre, pero amo a los míos.
Dicen que la sangre tira, y quizá sea verdad, solo sé que amo a mi familia y no sé qué haría sin ellos.
Cada día me levanto y veo la sonrisa de mi madre, la mujer que me trajo al mundo, la que más me quiere en este mundo y la que moriría por mi. Quizá nunca le he dicho lo mucho que la quiero, pero estoy segura de que ella lo sabe, y también sabe que daría todo por ella, que el día que ella me falte no podré ser feliz, que me faltará la mitad de mi corazón y que miraré las estrellas pensando en lo feas que son comparadas con la cara de mi madre.
Cada día me levanto con los consejos de mis hermanas, las que se preocupan por mí como si fuesen mis madres. Si suspendo, sus regaños me hacen estudiar; si sufro, sufren por mí, y si río, son felices porque ven a su hermana pequeña radiante de alegría. No sé por qué, ni tampoco cómo, pero con el paso de los años, se han convertido en el mayor apoyo que tengo, y ahora más, en esta época de cambios y dudas, en la que ellas se han convertido en mi gran apoyo, en el hombro en el que llorar cuando todo sale mal, cuando los amigos me fallan y los amores me engañan. En fin, que ellas son mis hermanas y no las cambiaría ni por todo el oro del mundo, porque son superiores a ello.
Cada día me levanto con las bromas de mis cuñados, algo más que bromas, porque son indispensables en mi día a día, me sacan miles de sonrisas en esos momentos depresivos y me hacen mirar adelante. Son algo más que cuñados, son hermanos mayores que llevan preocupándose por mí desde que me conocen. Debo agradecérselo día a día, pero mi orgullo no me lo permite. Aún así, se lo agradeceré con hechos, porque las palabras se las lleva el viento; les demostraré que me importan, no les defraudaré y haré que se sientan orgullosos de aquella pequeña a la que conocieron hace tiempo.
Cada día me levanto con el recuerdo de un padre tan grande que lo siento en lo más profundo de mi corazón. Hasta ahora no había hablado del tema, pero le quiero, le añoro y sé que dónde esté, él siente lo mismo que yo. Éramos inseparables, dos personas tan parecidas que compartían mucho más que una relación entre padre e hija. Sin embargo, debo poner en duda la justicia de Dios por haberse llevado lo que yo más quería en este mundo. Mi padre era mi vida, el verdadero hombre de mi vida, el que me amaba de verdad. Debo poner en duda la justicia de Dios porque mi padre era feliz a mi lado, porque no considero que yo me merezca tener que mirar una foto para recordar a mi padre. No me merezco tener que pasar sus cumpleaños en silencio, sin poder felicitarle, sin darle un beso, un abrazo... Sin poder ni siquiera escichar su voz. Daría todo por poder escuchar sus miles de tipos de risas...esa risa graciosa que tenía, aquella otra que era nerviosa, o la que tenía cuando había tensión... No me merezco sentirme hecha una mierda porque pienso que yo podría haber evitado la muerte de mi padre, porque quizá, si hubiese evitado que fumase, lo habría evitado...NO ME MEREZCO VIVIR SIN ÉL.
Por último, un mensaje a mi abuelo: TE QUIERO, ABUELO. TE QUIERO. Gracias por haberte comportado como un padre durante un año. En serio, te echo de menos. TE QUIERO.
Gracias a los lectores.
Te quiero, papá.
Cada día me levanto y veo la sonrisa de mi madre, la mujer que me trajo al mundo, la que más me quiere en este mundo y la que moriría por mi. Quizá nunca le he dicho lo mucho que la quiero, pero estoy segura de que ella lo sabe, y también sabe que daría todo por ella, que el día que ella me falte no podré ser feliz, que me faltará la mitad de mi corazón y que miraré las estrellas pensando en lo feas que son comparadas con la cara de mi madre.
Cada día me levanto con los consejos de mis hermanas, las que se preocupan por mí como si fuesen mis madres. Si suspendo, sus regaños me hacen estudiar; si sufro, sufren por mí, y si río, son felices porque ven a su hermana pequeña radiante de alegría. No sé por qué, ni tampoco cómo, pero con el paso de los años, se han convertido en el mayor apoyo que tengo, y ahora más, en esta época de cambios y dudas, en la que ellas se han convertido en mi gran apoyo, en el hombro en el que llorar cuando todo sale mal, cuando los amigos me fallan y los amores me engañan. En fin, que ellas son mis hermanas y no las cambiaría ni por todo el oro del mundo, porque son superiores a ello.
Cada día me levanto con las bromas de mis cuñados, algo más que bromas, porque son indispensables en mi día a día, me sacan miles de sonrisas en esos momentos depresivos y me hacen mirar adelante. Son algo más que cuñados, son hermanos mayores que llevan preocupándose por mí desde que me conocen. Debo agradecérselo día a día, pero mi orgullo no me lo permite. Aún así, se lo agradeceré con hechos, porque las palabras se las lleva el viento; les demostraré que me importan, no les defraudaré y haré que se sientan orgullosos de aquella pequeña a la que conocieron hace tiempo.
Cada día me levanto con el recuerdo de un padre tan grande que lo siento en lo más profundo de mi corazón. Hasta ahora no había hablado del tema, pero le quiero, le añoro y sé que dónde esté, él siente lo mismo que yo. Éramos inseparables, dos personas tan parecidas que compartían mucho más que una relación entre padre e hija. Sin embargo, debo poner en duda la justicia de Dios por haberse llevado lo que yo más quería en este mundo. Mi padre era mi vida, el verdadero hombre de mi vida, el que me amaba de verdad. Debo poner en duda la justicia de Dios porque mi padre era feliz a mi lado, porque no considero que yo me merezca tener que mirar una foto para recordar a mi padre. No me merezco tener que pasar sus cumpleaños en silencio, sin poder felicitarle, sin darle un beso, un abrazo... Sin poder ni siquiera escichar su voz. Daría todo por poder escuchar sus miles de tipos de risas...esa risa graciosa que tenía, aquella otra que era nerviosa, o la que tenía cuando había tensión... No me merezco sentirme hecha una mierda porque pienso que yo podría haber evitado la muerte de mi padre, porque quizá, si hubiese evitado que fumase, lo habría evitado...NO ME MEREZCO VIVIR SIN ÉL.
Por último, un mensaje a mi abuelo: TE QUIERO, ABUELO. TE QUIERO. Gracias por haberte comportado como un padre durante un año. En serio, te echo de menos. TE QUIERO.
Gracias a los lectores.
Te quiero, papá.
martes, 14 de agosto de 2012
Que corto fue el amor y que largo el olvido.
Sé que no te mereces tantas entradas, y tampoco te mereces todo el tiempo que te he dedicado. No, no te mereces tantos perdones concedidos, ni tantas palabras de amor como te he dado. No te mereces tantas veces como te he dicho que te quería, y nunca te mereciste tener mi corazón entre tus manos, porque lo has roto en pedazos.
Sé que no mereces tantas cosas y sin embargo, las tienes. Dicen que el amor dura poco y el olvido es largo, y en mi caso, han acertado. No puedo decirte que es fácil olvidarte y tampoco soy capaz de decirte que otro ocupa tu lugar. No puedo decirte tal cosa porque te mentiría, porque sigo queriéndote como una idiota y aunque me cuesta reconocerlo, te echo de menos. Te siento en mi corazón como una fuerte espina clavada en él, y en mi mente apareces cada minuto del día. Quisiera ser feliz, levantarme con esa estúpida sonrisa que hace unos meses no desaparecía de mi rostro. Quisiera hacer estúpidas bromas a mis amigos y parecer un payaso por no parar de decir tonterías. Quisiera seguir dando consejos como antes, pero en estos momentos no puedo, porque sé que no soy un ejemplo a seguir, sé que me he enganchado a ti y me costará olvidarte, me costarán miles de horas sin dormir, miles de lágrimas corriendo por mis mejillas, cientos de tardes con los amigos sin poder dejar de pensar en ti, y sobre todo, decenas de chicos que rechazaré porque solo tú estás en mi corazón.
Siento ser tan estúpida y hacerles a los que me quieren que se preocupen por mí, pero por más que lo intento, no puedo dejar de recordar tus abrazos, tus palabras falsas, pero que en su momento me hicieron feliz. No puedo parar de recordar cuando me besabas y me decías que me querías.
Todo comenzó con un puto juego, yo no te quise desde el principio, pero mira como he acabado, he acabado como siempre pensé que no acabaría. Había llorado por otros chicos, pero mis lágrimas nunca llevaron ese dolor que llevan ahora. Había abrazado a otros chicos, pero no con esas ganas de parar el tiempo con las que te abrazaba a ti. Siempre fui esa chica que pasaba de involucrarse demasiado sentimentalmente y ahora no paro de hacerlo contigo.
Jose, cuando leas esto pensarás que no me merezco sufrir de esta manera, y yo también lo pienso, pero nunca pensé que la frase "enamorarse no es aquello que se quiere sentir, es aquello que se siente sin querer" tuviese tanta razón. Lo siento, de verdad.
Virginia, mi rubia, sé que tendrás un nudo en la garganta y pensarás que somos casos idénticos, y si, llevas toda la razón mi niña. Pero yo llevo razón cuando te digo que de esto saldremos juntas.
Irene, sé que cuando me veas me dirás que soy idiota y que no me merece, que es un tonto, etc. Y lo sé, pero ya sabes que la tonta soy yo por seguir arrastrándome por él.
Bueno, por último, decirle a todo el mundo que NUNCA se enamore, que es una completa y absoluta mierda, que te hace pensar en esa persona minuto tras minuto, arreglarte y vestirte solo para él, mirar a cada minuto el móvil en busca de algún SMS con un te quiero o un te echo de menos. Enamorarse es lo más maravilloso cuando la otra persona siente lo mismo, pero todo acaba y nada es para siempre, y luego vienen los llantos, la tristeza y los miles intentos de olvidar a esa persona que nos ha destrozado.
Muchas gracias por leerme.
Nada es para siempre.
Sé que no mereces tantas cosas y sin embargo, las tienes. Dicen que el amor dura poco y el olvido es largo, y en mi caso, han acertado. No puedo decirte que es fácil olvidarte y tampoco soy capaz de decirte que otro ocupa tu lugar. No puedo decirte tal cosa porque te mentiría, porque sigo queriéndote como una idiota y aunque me cuesta reconocerlo, te echo de menos. Te siento en mi corazón como una fuerte espina clavada en él, y en mi mente apareces cada minuto del día. Quisiera ser feliz, levantarme con esa estúpida sonrisa que hace unos meses no desaparecía de mi rostro. Quisiera hacer estúpidas bromas a mis amigos y parecer un payaso por no parar de decir tonterías. Quisiera seguir dando consejos como antes, pero en estos momentos no puedo, porque sé que no soy un ejemplo a seguir, sé que me he enganchado a ti y me costará olvidarte, me costarán miles de horas sin dormir, miles de lágrimas corriendo por mis mejillas, cientos de tardes con los amigos sin poder dejar de pensar en ti, y sobre todo, decenas de chicos que rechazaré porque solo tú estás en mi corazón.
Siento ser tan estúpida y hacerles a los que me quieren que se preocupen por mí, pero por más que lo intento, no puedo dejar de recordar tus abrazos, tus palabras falsas, pero que en su momento me hicieron feliz. No puedo parar de recordar cuando me besabas y me decías que me querías.
Todo comenzó con un puto juego, yo no te quise desde el principio, pero mira como he acabado, he acabado como siempre pensé que no acabaría. Había llorado por otros chicos, pero mis lágrimas nunca llevaron ese dolor que llevan ahora. Había abrazado a otros chicos, pero no con esas ganas de parar el tiempo con las que te abrazaba a ti. Siempre fui esa chica que pasaba de involucrarse demasiado sentimentalmente y ahora no paro de hacerlo contigo.
Jose, cuando leas esto pensarás que no me merezco sufrir de esta manera, y yo también lo pienso, pero nunca pensé que la frase "enamorarse no es aquello que se quiere sentir, es aquello que se siente sin querer" tuviese tanta razón. Lo siento, de verdad.
Virginia, mi rubia, sé que tendrás un nudo en la garganta y pensarás que somos casos idénticos, y si, llevas toda la razón mi niña. Pero yo llevo razón cuando te digo que de esto saldremos juntas.
Irene, sé que cuando me veas me dirás que soy idiota y que no me merece, que es un tonto, etc. Y lo sé, pero ya sabes que la tonta soy yo por seguir arrastrándome por él.
Bueno, por último, decirle a todo el mundo que NUNCA se enamore, que es una completa y absoluta mierda, que te hace pensar en esa persona minuto tras minuto, arreglarte y vestirte solo para él, mirar a cada minuto el móvil en busca de algún SMS con un te quiero o un te echo de menos. Enamorarse es lo más maravilloso cuando la otra persona siente lo mismo, pero todo acaba y nada es para siempre, y luego vienen los llantos, la tristeza y los miles intentos de olvidar a esa persona que nos ha destrozado.
Muchas gracias por leerme.
Nada es para siempre.
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lunes, 13 de agosto de 2012
Vídeo Txus di Fellatio.
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Amigos...simplemente gracias por existir.
Escribo mis palabras sentada en el colchón, mientras recuerdo esta tarde y pienso en lo bonito que sería el mundo si sólo hubiese momentos como los vividos hoy. Para comenzar, doy gracias a esas personitas que me han hecho olvidarme por un día de los problemas. Gracias de verdad.
A pesar de que tengo cada centímetro de mi piel rojo y me escuece demasiado, esta tarde ha sido perfecta. Pensé que iba a ser mucho peor, y es que me he dado cuenta de que no hacen falta muchos para pasar un buen rato.
Entre risas y bromas iba avanzando el día, la piscina iba llenándose y nosotros solo nos preocupábamos por reír y reír como locos. Puede ser que no seamos los más guapos y tampoco los más listos, pero somos nosotros, y con eso, me basta. Puede ser que no nos llevemos tan bien siempre como hoy, pero somos nosotros, y con eso, me basta.
He aprendido a valorar algo que no se ve y tampoco se toca. Algo que, por mucho tiempo que pase, nunca se marchita. Algo que por muchas veces que te caigas, siempre te da fuerza para levantarte y para decir "aquí estoy yo y soportaré lo que venga". Algo que nunca te decepciona, nunca te traiciona y nunca te hace llorar de tristeza. Algo que puede ser fingido, pero que tiene un valor enorme. Algo llamado AMISTAD.
La amistad. Algo de lo que todos hablan pero muy pocos sienten, todos queremos un amigo verdadero pero muy pocos somos capaces de serlo. Todos queremos una persona que te haga reír hasta que te duela la tripa y sin embargo, no puedas parar; pero muy pocos son capaces de conseguir esa reacción en otra persona. Todos queremos una persona que te diga todo con una mirada, que te transmita seguridad en los peores momentos y alegría cuando las lágrimas te tapen la mirada.
Hoy puedo decir que me siento realmente bien, que he reído, he jugado y ante todo, he sido feliz. Sentirme querida ha hecho que me sintiese alguien feliz, alguien a la que quieren. No puedo decir que todos los que han ido hoy sean igual de importantes en mi vida, así que, para acabar, debo agradecérselo sobre todo a Irene Antón y a Sergio Choy.
Un beso a todos y gracias!
A pesar de que tengo cada centímetro de mi piel rojo y me escuece demasiado, esta tarde ha sido perfecta. Pensé que iba a ser mucho peor, y es que me he dado cuenta de que no hacen falta muchos para pasar un buen rato.
Entre risas y bromas iba avanzando el día, la piscina iba llenándose y nosotros solo nos preocupábamos por reír y reír como locos. Puede ser que no seamos los más guapos y tampoco los más listos, pero somos nosotros, y con eso, me basta. Puede ser que no nos llevemos tan bien siempre como hoy, pero somos nosotros, y con eso, me basta.
He aprendido a valorar algo que no se ve y tampoco se toca. Algo que, por mucho tiempo que pase, nunca se marchita. Algo que por muchas veces que te caigas, siempre te da fuerza para levantarte y para decir "aquí estoy yo y soportaré lo que venga". Algo que nunca te decepciona, nunca te traiciona y nunca te hace llorar de tristeza. Algo que puede ser fingido, pero que tiene un valor enorme. Algo llamado AMISTAD.
La amistad. Algo de lo que todos hablan pero muy pocos sienten, todos queremos un amigo verdadero pero muy pocos somos capaces de serlo. Todos queremos una persona que te haga reír hasta que te duela la tripa y sin embargo, no puedas parar; pero muy pocos son capaces de conseguir esa reacción en otra persona. Todos queremos una persona que te diga todo con una mirada, que te transmita seguridad en los peores momentos y alegría cuando las lágrimas te tapen la mirada.
Hoy puedo decir que me siento realmente bien, que he reído, he jugado y ante todo, he sido feliz. Sentirme querida ha hecho que me sintiese alguien feliz, alguien a la que quieren. No puedo decir que todos los que han ido hoy sean igual de importantes en mi vida, así que, para acabar, debo agradecérselo sobre todo a Irene Antón y a Sergio Choy.
Un beso a todos y gracias!
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